miércoles, 24 de diciembre de 2014
FELIZ NAVIDAD
Transmisión de la Misa de Nochebuena por canal 12 Mairena
Esta Nochebuena, dentro de la programación especial de Navidad, el Canal de Televisión local Canal Doce Mairena retransmitirá a partir de las 0:00 horas del día de Navidad la Santa Misa de Nochebuena, popularmente conocida como Misa del gallo.
Igualmente, el día 25 a las 22:00 horas, se emitirá en diferido el concierto de Navidad celebrado en la Iglesia Mayor el pasado viernes 19 de diciembre.
Igualmente, el día 25 a las 22:00 horas, se emitirá en diferido el concierto de Navidad celebrado en la Iglesia Mayor el pasado viernes 19 de diciembre.
martes, 23 de diciembre de 2014
Horario de Misas para el tiempo de Navidad
El nuevo horario de las distintas Misas, que estará en vigor desde el 24 de diciembre hasta el próximo 6 de enero, puede consultarse en el siguiente enlace Horario especial de Misas en Navidad, en el que puede ser descargado en formato pdf.
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HORARIO_DE_MISAS
domingo, 21 de diciembre de 2014
4º domingo de Adviento: Tiempo de esperar
A días de llegar Navidad, la Palabra nos invita una vez más a celebrarla desde su sentido más pleno. Para ello nos acerca a unos acontecimientos, pero sobre todo a los protagonistas de los mismos: al inconmensurable amor de Dios por un lado, amor que se hace elección y pedido, y a la pequeñez de
María por otro. Solo contemplando la dinámica entre ellos establecida, lograremos devolver el sentido profundo que a veces no damos a las Fiestas que se aproximan.
Vemos que siguiendo el esquema clásico de los anuncios divinos, Lucas nos presenta a una joven de Nazaret, comprometida con un hombre de la estirpe de David, llamado José. Una joven que se extraña ante el saludo del enviado de Dios, pero que es invitada a la tranquilidad para escuchar el mensaje que se le trae de parte de Dios, mensaje que genera preguntas, explicaciones y finalmente la aceptación incondicional de la que fue elegida.
Tenemos primero al enviado que saluda con un llamado a la alegría: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”; alegría ante la elección de Dios. Una elección que como gracia plenifica y promete al destinatario la ayuda permanente del Señor para que lleve a cabo la misión que se le va a encomendar. Pero este saludo hoy es a cada uno de nosotros puesto que como elegidos de Dios estamos llamados a recibir y llevar a Jesús.
En segundo lugar tenemos que la joven turbada por la magnitud del mensaje, es invitada a la confianza, porque habiendo encontrado gracia delante de Dios debe preparase para concebir al Salvador. Pero se trata de un mensaje que no menoscaba la libertad. María no sólo se limita a escuchar y aceptar, sino que antes pregunta, queriendo saber qué y cómo sucederá. Por eso su sí será el de una respuesta consciente y libre, el sí de alguien dispuesto a colaborar con Dios porque se sabe absolutamente en sus manos.
Devolveremos su sentido a la Navidad, solo sí escuchando la invitación de Dios, superando la turbación de nuestras propias limitaciones, muchas o pocas, aceptamos su mensaje. Un mensaje que como en Nazaret, necesita recrear la elección, para nuevamente portar como María al mundo la Salvación. Así, como María, tendremos la oportunidad de colaborar afirmativamente con el plan de Dios.
Estamos llamados a ser portadores de Cristo para el mundo, ello desde el claroscuro de la fe, escuchando, preguntando, inquiriendo, pero finalmente confiando que lo que se nos pide contará con la colaboración grandiosa de Dios, porque en definitiva el envió es en razón de nosotros y no de Dios.
Pidamos la gracia de intenciones y corazones puros como el de María para acoger en nuestras vidas el mensaje de la Salvación y volverlo a engendrar para el mundo.
María por otro. Solo contemplando la dinámica entre ellos establecida, lograremos devolver el sentido profundo que a veces no damos a las Fiestas que se aproximan.
Vemos que siguiendo el esquema clásico de los anuncios divinos, Lucas nos presenta a una joven de Nazaret, comprometida con un hombre de la estirpe de David, llamado José. Una joven que se extraña ante el saludo del enviado de Dios, pero que es invitada a la tranquilidad para escuchar el mensaje que se le trae de parte de Dios, mensaje que genera preguntas, explicaciones y finalmente la aceptación incondicional de la que fue elegida.
Tenemos primero al enviado que saluda con un llamado a la alegría: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”; alegría ante la elección de Dios. Una elección que como gracia plenifica y promete al destinatario la ayuda permanente del Señor para que lleve a cabo la misión que se le va a encomendar. Pero este saludo hoy es a cada uno de nosotros puesto que como elegidos de Dios estamos llamados a recibir y llevar a Jesús.
En segundo lugar tenemos que la joven turbada por la magnitud del mensaje, es invitada a la confianza, porque habiendo encontrado gracia delante de Dios debe preparase para concebir al Salvador. Pero se trata de un mensaje que no menoscaba la libertad. María no sólo se limita a escuchar y aceptar, sino que antes pregunta, queriendo saber qué y cómo sucederá. Por eso su sí será el de una respuesta consciente y libre, el sí de alguien dispuesto a colaborar con Dios porque se sabe absolutamente en sus manos.
Devolveremos su sentido a la Navidad, solo sí escuchando la invitación de Dios, superando la turbación de nuestras propias limitaciones, muchas o pocas, aceptamos su mensaje. Un mensaje que como en Nazaret, necesita recrear la elección, para nuevamente portar como María al mundo la Salvación. Así, como María, tendremos la oportunidad de colaborar afirmativamente con el plan de Dios.
Estamos llamados a ser portadores de Cristo para el mundo, ello desde el claroscuro de la fe, escuchando, preguntando, inquiriendo, pero finalmente confiando que lo que se nos pide contará con la colaboración grandiosa de Dios, porque en definitiva el envió es en razón de nosotros y no de Dios.
Pidamos la gracia de intenciones y corazones puros como el de María para acoger en nuestras vidas el mensaje de la Salvación y volverlo a engendrar para el mundo.
Extraído de DABAR Año XLI – Número 5 – Ciclo B – 21 de Diciembre de 2014
SERGIO LÒPEZ
sábado, 20 de diciembre de 2014
Actividades de fin de trimestre en la Catequesis de Primera Comunión
Es uno de los gestos que durante los cuatro domingos de Adviento, los niños de la Catequesis han ido haciendo para preparar la llegada del Salvador.
Igualmente, en la Misa hoy sábado de las 18:15 h en el centro Cívico de "El Patriarca" y en la Misa de las 11:30 h de la Capilla de la Barriada, también se realizarán estas bendiciones.
La catequesis de este fin de Semana consistirá en la Visita a los Enfermos de la Pastoral de la Salud de nuestra Parroquia. Los niños les ofrecerán un regalo y cantarán villancicos para desearles Feliz Navidad.
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CATEQUESIS_PRIMERA_COMUNION
jueves, 18 de diciembre de 2014
Visita de los Reyes Magos a la Hermandad de Jesús
Como todos los años, sus majestades los Reyes Magos visitan la Hermandad de Jesús.
Será el domingo 21 de Diciembre desde las 12.00h hasta las 14.00h y esperan recibir a todos los niños que quieran entregarles su carta en la mano. Además recogerán los juguetes con los que ya no jueguen para llevárselos a niños que no tienen o que han sido buenos todo el año y aun así no han pedido nada.
Nos esperan a todos en la Casa Hermandad (C/ Benardo, 38).
Será el domingo 21 de Diciembre desde las 12.00h hasta las 14.00h y esperan recibir a todos los niños que quieran entregarles su carta en la mano. Además recogerán los juguetes con los que ya no jueguen para llevárselos a niños que no tienen o que han sido buenos todo el año y aun así no han pedido nada.
Nos esperan a todos en la Casa Hermandad (C/ Benardo, 38).
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HERMANDADES
viernes, 12 de diciembre de 2014
3er domingo de Adviento: "El profeta que descubre al Dios camuflado"
El profeta que descubre
Nuestra comunidad está constituida sobre algo tan vivo y claro como es la Palabra. Eso quiere decir que, en ausencia física de quien es nuestro fundamento, Jesús, nos queda su mensaje y el signo material de su presencia que es, a su vez, el signo material de nuestra propia existencia, la Eucaristía.
El encargado de traducir y actualizar esa Palabra era, en Israel, el profeta, cuya tarea le surgía por vocación, no como profesión, y a la que se dedicaba desde el sentimiento profundo que le ocupaba y preocupaba la vida para despertar la esperanza de quienes andaban sometidos a la experiencia de las limitaciones y privaciones, los abusos y la prepotencia, para cambiar su suerte y advertir a los causantes de su situación que todo tiene un plazo, que todo es susceptible de cambio, que la suerte puede tornarse y el futuro no ser similar al presente. Por eso su palabra sonaba bien a unos, como liberación, y mal a otros, como amenaza.
Pero si todo puede y debe cambiar, lo más urgente es el cambio del corazón, campo de todas las batallas encarnizadas y violentas que el ser humano vive en su interior en donde se deciden los grandes acontecimientos que afectan a la humanidad.
Entre los cristianos, esa tarea, de traducción y actualización, la realiza toda la comunidad, si bien algunos tienen el encargo de recordárnosla para despertar la participación y la vitalidad de nuestra fe personal. Es lo que hace Pablo cuando se dirige a los creyentes de Tesalónica, primerizos en su condición de cristianos, poco formados todavía y necesitados de orientación.
Al Dios camuflado
¡Qué le corresponde vivir a un cristiano!, preguntaríamos hoy. Pablo, el apóstol, fundador de aquella pequeña y novata comunidad les orienta: Imprescindible: Mostrar la alegría vital que brota de la fe, mantener una relación fluida y frecuente con Dios, alimentar la esperanza, tan necesaria, acudiendo a la celebración de la comunidad en torno a la Eucaristía. El resultado será que nos convertiremos en señales orientadoras para que puedan encontrarse con Dios tantas personas necesitadas de cambio, cambio de ojos, de horizontes, de sensibilidad, de corazón, de... tantas cosas que les den lo que solo Dios puede dar.
Y si Dios ha tomado la decisión de vivir siempre camuflado entre lo cotidiano de nuestro entorno, necesitaremos a quien pueda señalarlo con claridad y abrirnos los ojos y los oídos para percibirlo y sentir su cercanía ya que no podemos verlo.
El profeta que puede hacer eso es Jesús. Sólo Él es quien nos dirige en la oscuridad y se convierte en la luz que ilumina nuestro proceso de búsqueda para poder encontrarnos con el Dios que es, a la vez, Misterio y Proximidad, Inmensidad y Pequeñez. Eso es lo que hacemos en Adviento, preparar nuestros ojos para descubrirlo en la naturalidad sencilla y pequeña de un Niño que nace. Porque Dios es sorprendente como un niño, es futuro también y nos puede llenar de energía vital, como hacen los niños que rejuvenecen a los abuelos.
Nuestra comunidad está constituida sobre algo tan vivo y claro como es la Palabra. Eso quiere decir que, en ausencia física de quien es nuestro fundamento, Jesús, nos queda su mensaje y el signo material de su presencia que es, a su vez, el signo material de nuestra propia existencia, la Eucaristía.
El encargado de traducir y actualizar esa Palabra era, en Israel, el profeta, cuya tarea le surgía por vocación, no como profesión, y a la que se dedicaba desde el sentimiento profundo que le ocupaba y preocupaba la vida para despertar la esperanza de quienes andaban sometidos a la experiencia de las limitaciones y privaciones, los abusos y la prepotencia, para cambiar su suerte y advertir a los causantes de su situación que todo tiene un plazo, que todo es susceptible de cambio, que la suerte puede tornarse y el futuro no ser similar al presente. Por eso su palabra sonaba bien a unos, como liberación, y mal a otros, como amenaza.
Pero si todo puede y debe cambiar, lo más urgente es el cambio del corazón, campo de todas las batallas encarnizadas y violentas que el ser humano vive en su interior en donde se deciden los grandes acontecimientos que afectan a la humanidad.
Entre los cristianos, esa tarea, de traducción y actualización, la realiza toda la comunidad, si bien algunos tienen el encargo de recordárnosla para despertar la participación y la vitalidad de nuestra fe personal. Es lo que hace Pablo cuando se dirige a los creyentes de Tesalónica, primerizos en su condición de cristianos, poco formados todavía y necesitados de orientación.
Al Dios camuflado
¡Qué le corresponde vivir a un cristiano!, preguntaríamos hoy. Pablo, el apóstol, fundador de aquella pequeña y novata comunidad les orienta: Imprescindible: Mostrar la alegría vital que brota de la fe, mantener una relación fluida y frecuente con Dios, alimentar la esperanza, tan necesaria, acudiendo a la celebración de la comunidad en torno a la Eucaristía. El resultado será que nos convertiremos en señales orientadoras para que puedan encontrarse con Dios tantas personas necesitadas de cambio, cambio de ojos, de horizontes, de sensibilidad, de corazón, de... tantas cosas que les den lo que solo Dios puede dar.
Y si Dios ha tomado la decisión de vivir siempre camuflado entre lo cotidiano de nuestro entorno, necesitaremos a quien pueda señalarlo con claridad y abrirnos los ojos y los oídos para percibirlo y sentir su cercanía ya que no podemos verlo.
El profeta que puede hacer eso es Jesús. Sólo Él es quien nos dirige en la oscuridad y se convierte en la luz que ilumina nuestro proceso de búsqueda para poder encontrarnos con el Dios que es, a la vez, Misterio y Proximidad, Inmensidad y Pequeñez. Eso es lo que hacemos en Adviento, preparar nuestros ojos para descubrirlo en la naturalidad sencilla y pequeña de un Niño que nace. Porque Dios es sorprendente como un niño, es futuro también y nos puede llenar de energía vital, como hacen los niños que rejuvenecen a los abuelos.
JOSÉ ALEGRE ARAGÜES
Extraído de DABAR Año XLI – Número 4 – Ciclo B – 14 de Diciembre de 2014
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